Feria o Misa por los que padecen hambre “A”
MR p. 1092 [1137] / Lecc. II p. 897
ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 73, 20. 19
Acuérdate, Señor, de tu alianza y no olvides para siempre la vida de tus pobres.
ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, que, en tu bondad y omnipotencia, cuidas de tus creaturas, concédenos un amor eficaz hacia los hermanos que carecen de alimentos, para que, desterrada el hambre, puedan servirte con un corazón libre y tranquilo. Por nuestro Señor Jesucristo…
PRIMERA LECTURA
[La circuncisión no tiene valor, solamente la fe, que se manifiesta por medio de la caridad.]
De la carta del apóstol san Pablo a los gálatas 5, 1-6
Hermanos: Cristo nos ha liberado para que seamos libres. Conserven, pues, la libertad y no se sometan de nuevo al yugo de la esclavitud.
Yo mismo, Pablo, les aseguro que, si se dejan circuncidar, Cristo no les servirá de nada. Y vuelvo a declarar que todo el que se deja circuncidar, queda obligado a cumplir toda la ley. Ustedes, los que pretenden alcanzar la justificación por medio de la ley, han perdido a Cristo, han rechazado la gracia.
Nosotros, en cambio, movidos por el Espíritu Santo, esperamos ansiosamente la justificación por medio de la fe. Porque para los cristianos no vale nada estar o no estar circuncidado; lo único que vale es la fe, que actúa a través de la caridad. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 118
R. Señor, ten misericordia de mí. Señor, ten misericordia de mí y sálvame según tu promesa. No quites de mi boca las palabras sinceras, porque yo espero en tus mandamientos. R. Cumpliré tu voluntad sin cesar y para siempre. Caminaré por un camino ancho, pues he seguido tus preceptos. R. Serán mi delicia tus mandatos, que tanto amo. Levantaré mis manos hacia ti, mientras recito tus mandamientos. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Heb 4, 12
R. Aleluya, aleluya.
La palabra de Dios es viva y eficaz y descubre los pensamientos e intenciones del corazón. R. Aleluya.
EVANGELIO
[Den limosna, y todo lo de ustedes quedará limpio.]
Del santo Evangelio según san Lucas 11, 37-41
En aquel tiempo, un fariseo invitó a Jesús a comer. Jesús fue a la casa del fariseo y se sentó a la mesa. El fariseo se extrañó de que Jesús no hubiera cumplido con la ceremonia de lavarse las manos antes de comer. Pero el Señor le dijo: “Ustedes, los fariseos, limpian el exterior del vaso y del plato; en cambio, el interior de ustedes está lleno de robos y maldad. ¡Insensatos! ¿Acaso el que hizo lo exterior no hizo también lo interior? Den más bien limosna de lo que tienen y todo lo de ustedes quedará limpio”. Palabra del Señor.